En momentos como este de crisis, las empresas se agarran a lo que sea con tal de ahorrar dinero. Normal, ¿no?. Sin embargo, deberíamos preguntarnos si tenemos que ser todos nosotros (con nuestros impuestos) los que paguemos el dinero que se ahorran estas empresas. Dejad que me explique:
Existe dos tipos de expedientes de regulación de empleo (EREs a partir de ahora): están los EREs de extinción y los de suspensión. Los primeros extinguen una relación laboral. Es decir, las personas afectadas dejan de trabajar definitivamente para la empresa. Vamos, que se van a la calle. A cobrar el paro.
El segundo tipo, los EREs de suspensión, no extinguen una relación laboral sino que la suspenden. Es decir, el trabajador se va a su casa durante un tiempo con el compromiso por parte de la empresa de volver a darle trabajo cuando finalice esa suspensión. Durante ese tiempo en el que no se trabaja en la empresa, el trabajador cobra el paro. Este segundo tipo de EREs está diseñado para aquellos casos en los que se prevé que la poca actividad de la empresa sea algo temporal.
Sin embargo, últimamente gran cantidad de empresas han descubierto algo que hasta ahora no se utilizaba nada más que en casos muy aislados: los EREs de suspensión en los que el periodo de suspensión es muy pequeño. Muchas veces, sólo un día a la semana.
Las empresas, de acuerdo con los empleados, deciden solicitar un ERE en el que mandan a sus trabajadores a su casa un día a la semana (generalmente los viernes o los lunes). Ese día a la semana que están en casa, los trabajadores cobran el paro (generalmente un 70 % de lo que cobran normalmente). Algunas empresas, lo que hacen es pagar a sus trabajadores el 30 % restante por los días que no trabajan.
Los trabajadores han conseguido que sus fines de semana sean más largos (de tres días) sin perder dinero (o perdiendo poco en los casos en los que la empresa no complementa el dinero que cobran del paro) y las empresas han conseguido ahorrarse un buen dinero a costa de tener un día menos de produccíon (algo que se puede recuperar en los cuatro días restantes con «un pequeño esfuerzo»). Todos ganan. ¿Todos?. No. Los que perdemos somos todos los contribuyentes que estamos viendo como pagamos con nuestros impuestos este acuerdo que tanto le favorece a los trabajadores y las empresas.
El gasto de las prestaciones por desempleo se ha disparado en los últimos meses. Algo normal en este momento de crisis pero, ¿debemos permitir que este gasto crezca todavía más debido a este tipo de acuerdos?. Yo creo que no. Las prestaciones por desempleo deben ser para aquellas personas que realmente esten viviendo el drama del paro.
Ojo, que no digo que en todos los casos en los que existe un ERE de suspensión de días sueltos se haya producido este acuerdo entre trabajadores y empresa para tener un día más de fin de semana unos y ahorrarse un dinero la otra. Por supuesto que habrá casos justificados pero da que pensar que este tipo de EREs sea tan frecuente últimamente.
Y, sí, para que un ERE se pueda ejecutar, antes tiene que haber sido aprobado por la autoridad laboral. Pero os animo a que investiguéis cuántas propuestas de ERE no son aprobadas: muy, muy pocas.