La corbata del ministro

O más bien, «la falta de corbata del ministro» porque ayer, en el Pleno del Congreso, el Ministro de Industria, Miguel Sebastián, se presentó sin corbata.
Esto no debió gustarle mucho al Presidente del Congreso, José Bono, que mandó hacerle llegar una corbata al Ministro por medio de un ujier. Sin embargo, Sebastián decidió seguir sin corbata.
Y es que ya iba siendo hora de que alguien le fuese plantando cara a una costumbre sin sentido como es la de llevar corbata para representar seriedad, poder, distinción, valía... o lo que sea.
En la empresa privada, poco a poco, se va dejando de la lado la corbata (sobretodo en verano) aunque todavía queda mucho por conseguir. ¿Quién se podía imaginar, hace unas décadas, que en un banco te podía atender una persona sin corbata?. ¿O que el abogado al que visitabas en su bufete no llevara traje?. Hoy en día esto ya está superado.
Por lo tanto, ¿porqué no damos un paso más y erradicamos (siempre de manera voluntario, sobra decirlo) la corbata de aquellos actos políticos como los plenos del Congreso?. ¿Es que un diputado sin corbata representa menos al pueblo que otro con ella?. ¿Es que la corbata le da más sapiencia a los miembros del Gobierno?.

