¿Por qué escucho menos podcasts que antes?

Hace unos días decía en Twitter que, aunque fuese tirar piedras contra mi propio tejado, tenía que reconocer que cada vez escucho menos podcasts y más música.
Tuve varias respuestas y muchas de ellas me pedían que desarrollase un poco más esa afirmación. Que explicase los motivos. Como 140 caracteres me parecen poco para hacerlo, no he respondido por medio de Twitter sino que lo haré en este post.
Antes que nada, quiero aclarar cuáles NO son los motivos por los que no escucho tantos podcasts como antes. No es por falta de tiempo (incluso, creo que he conseguido aumentar mi productividad últimamente, con lo que tengo un poco más de tiempo «para mí»). Y tampoco se trata de que crea que los podcast no tengan la calidad suficiente como para interesarme. Todo lo contrario. Cada vez hay más podcasts y entre todos ellos hay verdaderas «joyitas».
No sé si será vuestro caso pero yo tengo que reconocer mis limitaciones y una de ellas es que no me concentro si estoy escuchando a gente hablar a mi al rededor. Sé que hay gente que puede trabajar o estudiar escuchando podcasts, radio, televisión... Sin embargo, nunca ha sido mi caso. No soy tan multitarea como me gustaría. Cuando estudio, trabajo o, en general, pienso, sólo puedo hacerlo con silencio o con cierto tipo de música (música sin letra o música cuya letra no conozco y, por lo tanto, que no me invita a tararearla aunque sea mentalmente). Si ocupo mi neurona (empiezo a pensar que sólo tengo una) en pensar, no la puedo dedicar al mismo tiempo a escuchar otra cosa que no sea música «de fondo».
Esto siempre ha sido así y, por lo tanto, sólo escuchaba podcasts en aquellos momentos en los que no necesitaba tener ocupada mi mente con otras cosas (caminando por la calle, en el coche, en transporte público). Nunca trabajando o estudiando.
Sin embargo, últimamente he descubierto que los paseos que procuro dar todas las mañanas o los recorridos diarios de casa al trabajo y del trabajo a casa pueden volverse mucho más productivos si los hago escuchando música en vez de podcasts. Mi mente, en vez de centrarse en lo que estoy escuchando, se vuelve mucho más actriva y surgen muchos pensamientos de los que puedo sacar partido. Escuchando música en vez de podcast se me han ocurrido grandes ideas o he resuelto problemas que me rondaban la cabeza desde hacía días.
Por supuesto que no he dejado de escuchar podcasts pero escucho menos y, por lo tanto, me he visto obligado a seleccionar. De esta manera me he quedado con aquellos podcasts cuyo contenido me es realmente interesante y me aporta algo (conocimiento o, ¿por qué no?, diversión).











