
Tras la agresión que sufrió la blogger Yoani Sánchez hace dos semanas, su marido, el periodista Reinaldo Escobar retó para el día de ayer a uno de los supestos agresores a un «duelo verbal». Indicó que se presentaría totalmente desarmando con la única intención de dialogar.
Pues bien, cuando Reinaldo llegó al lugar convenido se encontró con una multitud que le increpó con gritos como «esta calle es de Fidel», «pin-pon fuera, abajo la gusanera», «se ve, se siente, Raúl está presente», «viva Fidel» o «viva la revolución».
Según palabras del propio Reinaldo: «Allí se armó una situación bélica en la que empezaron a darnos golpes, a empujarnos». Parece ser que cerca de un centenar de personas participaron en esta agresión aunque los daños causados no pasaron de algún tirón de pelo y una camisa rota.
Finalmente, Reinaldo fue introducido en un automóvil y abandonado lejos del lugar.
Al igual que hice con la situación de hace un par de semanas, quiero mostrar desde aquí mi total solidaridad Reinaldo y Yoani y mi total repugnancia hacia actos de este tipo. En dos semanas estas personas se han mostrado contrarias a la violencia y partidarias del diálogo y han sido «recompensadas» con sendas agresiones.
Una vergüenza que nos recuerda a situaciones similares ocurridas en nuestro mismo país durante la dictadura de Franco, o a otras más cercanas en el tiempo en Euskadi. Y es que, mientras quede un rincón en el que ocurran cosas así, no podemos quedarnos callados.